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Un centenario de historia

Un centenario de historia
Cádiz Club de Futbol está a punto de cumplir un centenario de historia. En esta sección resaltamos las épocas más destacadas desde la fecha de fundación del club, que está fijada en el 1910 Desde los primeros inicios, pasando por los ascensos a las diferentes categorías, hasta llegar a la actualidad. Todo está recogido en la historia del Cádiz CF y representado en imágenes de la época La historia de Cádiz viene con una amplia recopilación de documentación, que se ha transformado en contenidos para los usuarios tales como una importante selección de episodios, de mitos que vistieron nuestros colores, de equipaciones del equipo, de plantillas de diferentes temporadas y del palmarés del club.

El Cádiz B sigue muy fuerte

El Cádiz B sigue muy fuerte
Los amarillos han superado al Murallas de Ceuta por 2 a 0 en El Rosal con goles de Bienve y Javi Catalán.

Mágico Gonzalez

Mágico Gonzalez
El salvador

Jorge Alberto González Barilla, "Mágico González" nació en San Salvador el 13 de marzo de 1957. Ha sido sin duda el jugador que más huella ha dejado en este en club en sus más de 90 años de historia, con el que se identifica todo el cadismo y con quien identifica al Cádiz toda España. Su particularísimo estilo dentro y fuera del campo le dieron ese aire de genio extravagante que sólo unos pocos alcanzas. Las anécdotas que se dieron en el Cádiz con él en el equipo son innumerables.

Su trampolín a Cádiz fue sin duda el Mundial España82. En él destacó por encima de muchos un espigado delantero de El Salvador apodado en su país "El Mago". Camilo Liz, el por aquel entonces secretario técnico del Cádiz, quedó encadilado con el astro y recomendó su fichaje. No en vano Mágico formó parte del mejor "once" del Mundial, pese a que su selección perdió los tres partidos, marcando sólo un gol.

Comenzó por tanto la temporada 82-83 en el Cádiz(debutando el 11 de septiembre del 82, en un Cádiz-Murcia que acabaría 1-3), donde permaneció dos temporadas. Pero sus continuos avatares fuera del terreno de juego pudieron con la paciencia de Manuel Irigoyen, que para la temporada 84-85 lo cedió al Valladolid, a pesar de su buen rendimiento. Gonzalo Alonso, presidente del club vallisoletano en aquellos años declaró que lo consideraba, después de Maradona, el mejor jugador del mundo. Pero su paso por el Valladolid fue meramente efímero: allí no comprendieron al Mago ni él se identificó nunca con la ciudad y el equipo. Y pese a haber declarado que Mágico jamás volvería a Cádiz, lo cierto es que en el verano de 1986 fue de nuevo presentado, pero con un contrato muy particular: 700 dólares por partido jugado. El Cádiz se guardaba así las espaldas ante sus conocidas salidas nocturnas. En esta segunda etapa cuatro fueron los técnicos que lo tuvieron a sus órdenes: Cardo nunca contó con él, Milosevic lo entendió y acepto como era, Vidal también supo tener mano izquierda con él, aunque se convirtió en su pesadilla: iba tras él muchas noches, parecía su guardaespaldas. David Vidal lo buscaba en las discotecas gaditanas, y Mágico, cuando lo veía, se escondía en la cabina del disc-jockey, donde a veces incluso llegaba a quedarse dormido. Víctor Espárrago, su último técnico en España, supo sacar de él lo mejor que tenía y lo volvió a poner en la cumbre.

Un 6 de junio de 1991 abandonó Cádiz por la puerta de atrás. Regresó a su país, y se enroló en las filas del FAS, su otro equipo de toda la vida, donde estuvo jugando hasta 1996. Pero el Mago no estaba dispuesto a colgar

las botas. Probó suerte en el extranjero, y en 1998 fue llamado por el seleccionador de El Salvador para disputar un torneo amistoso. El partido de su adiós fue ante la selección de Brasil, en el que jugó los últimos 23 minutos, aunque no pudo evitar la goleada que sufrió su equipo. Pero eso era lo de menos, el Mago colgaba definitivamente las botas.

Aun así no dejó de estar vinculado al fútbol. Probó unos meses como segundo técnico en la liga estado-unidense, en plena progresión, en el equipo de Houston. Pero terminada la aventura americana volvió a su país. Nadie daba un duro por su reaparición en Cádiz, pero ésta se produjo. Fue en febrero del 2001, aunque la causa no era precisamente para alegrarse: Mágico vino para jugar un partido amistoso para recaudar fondos para los damnificados de el terremoto que asoló El Salvador en enero del mismo año. El partido fue todo un éxito. Cádiz entera se volcó para recibir a su ídolo, y se consiguieron recaudar 11 millones de pesetas. El Mago no daba crédito al recibimiento, no se lo esperaba, y Cádiz le dio el tributo que no se llevó en el 91. Tres generaciones de cadistas se dieron cita para reverenciar al mayor jugador que ha tenido este humilde club. La crónica de aquel partido la tienes aquí. Las anécdotas extradeportivas de Mágico se cuenta por miles. Pero también dentro del campo daba que hablar. Algunos lo vieron hacer toques con un paquete de tabaco, y daba más de 20!!! En una ocasión, agarró un balón en la banda izquierda, y se plantó en la frontal del área tras irse de cuatro contrarios. Esperó que el portero saliera un poco y luego le elevó el balón por encima. El guardameta tuvo que ir al centro del campo a felicitar al salvadoreño.

Muchos equipos extranjeros, entre ellos Atalanta o Paris St. Germain, se interesaron por él, pero a Mágico jamás se le pasó por la cabeza irse de Cádiz. En ningún sitio como aquí hubieran sabido entenderle sus excentricidades. Muchos dijeron que de haber tenido disciplina y habérselo tomado más en serio habría llegado más lejos que Maradona. Desde luego técnica la tenía toda. Muchas fueron las anécdotas que le hubieran hecho durar en un equipo de mayor categoría apenas un suspiro. Una vez, tras varias salidas y desplantes, se reunió con Irigoyen y prometió "portarse bien". Tras esto desapareció una semana. En otra ocasión, se volvió descalzo a su casa, le dio sus zapatos al gitano "El Bohiga", que se le ocurrió decirle que su calzado era muy bonito. He aquí otra prueba de que jamás podría haber jugado en un equipo "grande": se fue en una ocasión de gira un verano con el Barcelona. En una broma del equipo del Fluminese, que simuló un incendio, él fue el único que no salió: lo encontraron en la cama con una californiana repitiendo "yo no he sido". Quien no recuerda aquella ocasión en que se quedó dormido en el vestuario en el descanso de un Atl. Madrid-Cádiz, a manos de los masajes de Rovira.

Pero sus historias no siempre eran malas. Siendo entrenador Benito Joanet, Mágico se quedó dormido y se olvidó de presentarse a la semifinal del Trofeo Carranza. El salvadoreño se presentó en el descanso en el estadio, y el técnico decidió ponerlo, con 0-1 del Barcelona, rival de los locales. El Mago se convirtió en el revulsivo: marcó dos goles y dio los otros dos para que el Cádiz goleara a los catalanes.
Pero además de por todas estas cosas, Mágico no se hubiera ido a otro equipo porque no jugaba por dinero. Así mismo lo declaró antes del partido benéfico, y así lo ha demostrado varias veces. En el 95, el FAS ganó el último título de liga que tiene en su haber, pero Mágico nunca fue a recoger los cheques correspondientes a las primas. Así es el Mágico.

"Mi ilusión es ayudar al equipo y el gol ya llegará"

Ogbeche fue uno de los jugadores más destacados en la victoria del sábado contra el Recreativo de Huelva.

Andrés González

Andrés González
Posiblemente Andrés no sea uno de los históricos más conocidos por parte de la afición, pero ya es hora de que se conozca algo más de él. Y es que el excentral forma parte de ese elenco de jugadores que salieron de Cádiz y ficharon por grandes conjuntos de nuestro país, en su caso, por todo un Real Madrid en el que compartió vestuario con nombres tan importantes como Pirri, Del Bosque, Camacho, Santillana, Amancio, García Remón o Zoco.

Pero empecemos desde el principio. Andrés comenzó a dar sus primeras patadas en serio en el colegio Salesianos. Fue pasando por diversos equipos de nuestra capital hasta que recaló (con quince años) en el Balón de Cádiz, por aquel entonces ya, equipo puente para llegar al ansiado Cádiz CF. Aquí permaneció nada menos que cinco temporadas. En la tercera, contando 18 años, ya era jugador de Tercera, lo que le valió para ser fichado por el equipo cadista, que sin embargo, lo mantuvo cedido dos campañas más. Llegó el momento de Andrés para incorporarse al Cádiz, aunque el entonces técnico, León Lasa, comunicó al club y al jugador que no estaba interesado en el joven central. Así pues club y futbolista negociaron para encontrar una salida, que se presentaba en forma de cesión. La única condición que exigió Andrés fue la de que su nuevo equipo militara en Tercera, y por tanto, continuar su formación en categoría nacional.

El club accedió y comenzaron los contactos para buscar acomodo al jugador. Muchos fueron los que llamaron preguntando por el jugador, pero siempre equipos regionales y nunca de Tercera, como así lo quería el futbolista. Tan decidido estaba Andrés, que viendo que no iba a poder ver satisfecha su petición, se plantó, ni corto ni perezoso y con sólo 22 años frente al entonces presidente (Gutiérrez Trueba) para comunicarle que abandonaba la práctica del fútbol. Pero Trueba, que algo sabía de fútbol, y que estaba convencido de las posibilidades de Andrés, forzó al jugador a quedarse y al técnico a aceptarlo en la plantilla, y que el tiempo decidiese si se hacía merecedor o no de continuar en el equipo.

Poco después se vio que si. Andrés trabajó y trabajó, sabiendo que no contaba con el beneplácito de su técnico, pero con el paso del tiempo se vio que allí había un gran jugador en potencia, ante el cual no se podía mirar a otra parte. La oportunidad le llegaría con las lesiones de López y Ortega I, que le permitieron la entrada al equipo. Su rendimiento fue tal, que finalmente Lasa tuvo que reconocer en Andrés sus cualidades, y el zaguero pasó en apenas unos meses, de estar casi colgando las botas, a la inamovible titularidad. Seguro que ninguno de los dos pensó que podían llegar a congeniar tan bien y a beneficiarse mutuamente: el jugador aprendió mucho y para el técnico fue un hombre pilar en aquel Cádiz que perseguía ya el ascenso.

La siguiente temporada, la 71/72, fue la de la definitiva consagración del gaditano. Muy meritoria por cierto, en un año tan fatídico en lo deportivo, y que provocó que pasaran cuatro entrenadores por el banquillo amarillo. Ninguno de ellos osó no contar con él, totalmente consolidado ya a nivel nacional. Grandes equipos empezaron pronto a preguntar por él, y al concluir la campaña, Andrés veía como sus mayores aspiraciones se hacían realidad, al incorporarse al Real Madrid. El Cádiz salió también beneficiado, y es que la entidad de Chamartín desembolsó siete millones de pesetas, muy necesarias para las alicaídas arcas.

Andrés permaneció cuatro temporadas en el club blanco, en dos etapas. Allí ganó una liga y una copa (amén de participar en la Copa de Europa, que por aquel entonces se resistía y mucho al Madrid), aunque lamentablemente, nunca llegó a consagrarse ante la mucha competencia que había en el vestuario madridista. Pirri, Zoco o Benito eran huesos muy duros de roer a la hora de acceder a la titularidad. En su primera etapa, ocupaba el banquillo madridista el mítico Miguel Muñoz, que contaba mucho con él y lo convocaba siempre, aunque era complicado darle puesto en el titular. Pero siempre disfrutaba de minutos en todos los partidos, antes o después dependiendo de cómo fuera el mismo. Las lesiones también le impidieron triunfar, y es que Andrés fue operado de pubis nada menos que tres veces. Tras dos años de éxitos relativos, aceptó ir cedido al Castellón, donde militó a lo largo de la temporada 74/75, para regresar nuevamente a la disciplina del Bernabéu. De nuevo dos temporadas en el Madrid, aunque estas dejan un sabor mucho más amargo. Miljanic dirigía entonces la parcela técnica, y el balcánico no contaba en absoluto con él, por lo que la relación entre ellos se fue deteriorando.

Andrés, cansado de no contar con oportunidades, decidió abandonar la entidad merengue una vez concluida la temporada 76/77, y ficha por el Racing Portuense, recién ascendido a Segunda B (de nueva creación), lo que le permite volver a casa. Aunque por poco tiempo, ya que la campaña siguiente marcharía al Levante, también en Segunda B. Tras año y medio allí, sufre una lesión de ligamentos en su rodilla, y con la temporada aún sin concluir, decide que ya había llegado el momento de colgar las botas.

Regresó entonces a su tierra natal, donde estableció varios negocios con Juan Sol, exjugador madridista que conoció en su etapda como futbolista blanco. En el primer año tras su retirada fue técnico del filial del Portuense, pero luego no volvió a estar relacionado con el mundo del fútbol hasta que hace aproximadamente un año, se incorporó al organigrama técnico del Cádiz, donde coordina, junto a otro importante histórico amarillo, Barla, las secciones inferiores del club.

La Pepa 2012, patrocinador principal del Cádiz CF

La Pepa 2012, patrocinador principal del Cádiz CF
Las camisetas lucirán el logo del Consorcio del Bicentenario y llevarán la efeméride por España en el regreso a Segunda.

Las equipaciones y el logo de La Pepa 2012 se estrenarán ante el Recretivo

Las equipaciones y el logo de La Pepa 2012 se estrenarán ante el Recretivo
Las nuevas indumentarias de la temporada y el patrocinador principal del Cádiz fueron presentados este mediodía.

Algo más que tres puntos

Algo más que tres puntos
El Cádiz CF gana al Recreativo de Huelva con un gol de Ormazábal y coge confianza de cara a próximos encuentros.

martes, 29 de septiembre de 2009

familia peperoni - me han dicho que el amarillo.

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